Tradicional

Recetas y postres con leche evaporada: ideas fáciles

+2 horas media 8 raciones

Ingredientes para el flan de chocolate y leche evaporada casero

Con estas cantidades obtendrás un flan de chocolate y leche evaporada casero perfecto para unas 6 u 8 personas, dependiendo de lo generosas que sean las porciones. Al usar la lata entera de leche, aprovechamos al máximo el producto sin dejar sobras rondando por la nevera, logrando un postre casero con una textura sedosa que gustará a grandes y pequeños.
    • 150 g de chocolate para postres.
    • 400 ml de leche evaporada.
    • 4 huevos medianos.
    • 80 g de azúcar blanco.
    • Para el caramelo líquido: 5 cucharadas de azúcar blanco y un chorrito de agua (unos 20 ml).

 

Si buscas postres de toda la vida con un toque irresistible, que se preparen en un periquete y no te compliquen la vida, la leche evaporada es el ingrediente definitivo que necesitas en tu cocina. Olvídate de pasar horas midiendo componentes raros o lidiando con elaboraciones complejas; utilizar este lácteo es la alternativa perfecta para conseguir resultados igual de melosos y cremosos que con las recetas tradicionales pero en la mitad de tiempo.

Aprovechar los productos básicos que todos tenemos en la despensa es la mejor forma de marcarte un tanto con los tuyos sin tener que pasar toda la mañana entre fogones. Por eso, te presentamos tres magníficas recetas dulces donde la leche evaporada es la auténtica protagonista, una selección ideal para resolver los antojos de toda la familia en tiempo récord.

Preparar estas tres opciones te garantiza ventajas imbatibles:

  • Textura sedosa: la masa de los dulces adquiere una cremosidad única que se funde en la boca.
  • Limpieza absoluta: son postres rápidos y muy limpios que ensucian poquísimo.
  • Contraste de sabores: combinaciones perfectas que van desde el cacao más intenso hasta el toque del caramelo dulce.

Si te encanta experimentar entre fogones y quieres descubrir todo el potencial de la leche evaporada en la repostería casera, estas tres propuestas fáciles se van a convertir en tus favoritas indiscutibles.

¿Qué molde necesito para este flan?

Para preparar esta rica receta con leche evaporada, lo ideal es que utilices una flanera metálica tradicional con tapa, o bien un molde de vidrio apto para el horno de unos 16 a 18 centímetros de diámetro. Si no tienes un molde con tapa, no te preocupes en absoluto: puedes cubrir la parte superior firmemente con un trozo de papel de aluminio para evitar que entre agua durante la cocción al baño maría.

Flan de chocolate y leche evaporada casero paso a paso

  1. Haz el caramelo casero: Vierte las 5 cucharadas de azúcar junto con el chorrito de agua en un cazo a fuego medio. Deja que se vaya derritiendo sin remover con cucharas para evitar que cristalice; basta con mover un poco el cazo por el mango. Cuando adquiera un tono rubio bonito, viértelo inmediatamente en el fondo de tu molde y muévelo para que cubra bien la base y parte de las paredes. Ten mucho cuidado en este paso, que las quemaduras de caramelo son traicioneras.
  2. Funde el chocolate: Trocea los 150 gramos de chocolate y ponlos en un cazo junto con la leche evaporada a fuego muy bajito. Ve removiendo continuamente con una espátula hasta que el chocolate se haya fundido por completo y se haya integrado con la leche, creando una crema fina y brillante. Retira del fuego y deja que se temple unos minutos.
  3. Prepara la mezcla de huevo: En un bol amplio, casca los cuatro huevos y añade los 80 gramos de azúcar. Bate con unas varillas manuales de forma suave, sin meter demasiado aire para que luego el flan no quede lleno de agujeros, sino con una textura completamente lisa.
  4. Une las dos preparaciones: Incorpora poco a poco la mezcla de leche evaporada y chocolate templado al bol de los huevos, sin dejar de remover suavemente con las varillas hasta conseguir un líquido completamente homogéneo. Esta combinación es la clave maestra para lograr el éxito en nuestros postres con leche evaporada.
  5. Llena el molde y hornea al baño maría: Vierte la mezcla en el molde caramelizado pasándola por un colador fino por si ha quedado algún resto de huevo. Tapa el molde o cúbrelo bien con papel de aluminio. Colócalo dentro de una bandeja de horno honda y llena esa bandeja con agua caliente hasta que cubra la mitad de la altura del molde del flan. Introduce en el horno previamente precalentado a 180 °C (con calor arriba y abajo) y cocina durante unos 50 minutos.
  6. Enfría y desmolda: Pincha el centro con un palillo para comprobar que está cuajado; si sale sin restos de masa líquida, ya lo tienes. Saca el molde del agua y déjalo enfriar a temperatura ambiente. Una vez frío, mételo en la nevera un mínimo de 4 horas (aunque de un día para otro está mil veces mejor). Para servirlo, pasa un cuchillo fino por los bordes, pon un plato llano encima del molde, dale la vuelta con decisión y disfruta de su espectacular cremosidad.

Mousse de chocolate ligera y cremosa con leche evaporada

Ingredientes para la mousse de chocolate ligera

Con estas cantidades te saldrán unas 6 copas individuales de mousse, dependiendo del tamaño de los recipientes que utilices. Al usar la lata entera de leche, aprovechamos todo el producto del tirón y nos aseguramos una textura espectacular y con mucho cuerpo.

  • 400 ml de leche evaporada.
  • 180 g de chocolate negro para postres.
  • 3 cucharadas de azúcar glass.
  • Una pizca de sal.
  • Virutas de chocolate o cacao en polvo para decorar por encima.

¿Qué utensilios necesito para esta mousse?

Para preparar esta fantástica receta con leche evaporada, el único requisito imprescindible es tener unas varillas eléctricas. Como la leche evaporada no tiene tanta grasa como la nata, necesita que la batamos con energía para atrapar el aire y doblar su volumen. También vas a necesitar unos vasos o copas bonitas donde vayas a servir el postre directamente.

Mousse de chocolate ligera paso a paso

  1. Enfría la leche evaporada: Este paso es el más importante de todos. Introduce la lata de leche evaporada en el congelador unas dos horas antes de ponerte manos a la obra. Tiene que estar helada, casi a punto de granizar, pero sin llegar a congelarse del todo. Si el bol donde vas a batir también está frío, mucho mejor.
  2. Funde el chocolate: Trocea el chocolate negro y fúndelo en el microondas en tandas de 30 segundos para que no se queme, removiendo entre medias. También puedes hacerlo al baño maría si lo prefieres. Cuando esté completamente líquido y brillante, déjalo reposar sobre la encimera para que pierda temperatura y esté tibio.
  3. Monta la leche evaporada: Saca la leche del congelador, viértela en el bol amplio junto con la pizca de sal y empieza a batir con las varillas eléctricas a velocidad alta. Verás que en un par de minutos empieza a espumar y a crecer una barbaridad hasta doblar o triplicar su tamaño, cogiendo una consistencia parecida a la del merengue. Añade el azúcar glass poco a poco mientras sigues batiendo un minuto más.
  4. Integra el chocolate fundido: Vierte el chocolate templado poco a poco sobre la leche evaporada montada. Aquí viene el truco: cambia las varillas por una espátula de silicona y mezcla todo con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba y con mucha paciencia. Hazlo despacio para que no se baje el aire que hemos conseguido al batir.
  5. Reparte en copas y a la nevera: Cuando tengas una crema homogénea y con un color uniforme, reparte la mousse en tus copas o vasos individuales. Mételas en el frigorífico durante un mínimo de 3 horas para que el chocolate se asiente y la textura quede firme y fresca. Justo antes de servir, decora con unas virutas de chocolate por encima y ¡a disfrutar!

Tarta fría de chocolate y galletas (sin horno) con leche evaporada

Ingredientes para la tarta fría de chocolate

Con estas cantidades te saldrá una tarta perfecta para unas 8 o 10 personas utilizando un molde desmontable estándar. Es ideal para preparar de víspera, ya que gana muchísimo cuerpo y sabor tras pasar la noche en el frigorífico.

  • Para la base: 150 g de galletas tipo María o Digestive y 70 g de mantequilla.
  • Para el relleno de chocolate:
  • 400 ml de leche evaporada (una lata entera).
  • 200 ml de leche entera.
  • 250 g de chocolate para postres (negro o con leche, a tu elección).
  • 80 g de azúcar blanco.
  • 6 hojas de gelatina neutra (o un sobre de gelatina en polvo de unos 10 gramos).

¿Qué molde necesito para esta tarta fría?

Para desmoldar esta tarta sin sufrir lo más mínimo, lo ideal es que uses un molde redondo desmontable de unos 20 o 22 centímetros de diámetro. Si quieres que los bordes te queden perfectos de revista, puedes forrar el lateral interior del molde con una tira de papel de horno o acetato antes de verter el líquido.

Tarta fría de chocolate paso a paso

  1. Prepara la base de galleta: Tritura las galletas con la ayuda de una picadora o metiéndolas en una bolsa limpia y pasándoles un rodillo por encima hasta hacerlas polvo. Derrite la mantequilla en el microondas y mézclala bien con las galletas trituradas. Vierte esta masa en el fondo de tu molde, aplástala firmemente con la base de un vaso para que quede una capa compacta y lisa, y métela en la nevera para que endurezca mientras haces el relleno.
  2. Hidrata la gelatina: Pon las hojas de gelatina en un plato hondo con agua fría durante unos 5 o 10 minutos para que se hidraten y queden completamente blandas.
  3. Calienta los lácteos y el chocolate: En un cazo grande, vierte la leche entera, la leche evaporada y el azúcar. Ponlo a fuego medio y añade el chocolate troceado. Ve removiendo con unas varillas de forma continua para que el chocolate se funda del todo y no se pegue al fondo. Justo cuando empiece a hervir, retira el cazo del fuego.
  4. Disuelve la gelatina: Escurre bien las hojas de gelatina con las manos para quitarles el exceso de agua e incorpóralas directamente al cazo caliente. Remueve enérgicamente con las varillas durante un minuto hasta que veas que la gelatina se ha disuelto por completo y no queda ningún grumo. Esta mezcla fluida es clave para conseguir la consistencia idónea en este tipo de postres con leche evaporada.
  5. Vierte en el molde y enfría: Saca el molde de la nevera. Vierte la mezcla de chocolate con cuidado sobre la base de galleta (un buen truco es hacer caer el líquido sobre el dorso de una cuchara para que no rompa la base de galleta). Deja que se temple a temperatura ambiente y, cuando deje de quemar, métela en la nevera un mínimo de 4 horas para que cuaje perfectamente.
  6. Desmolda y decora: Una vez que la tarta esté bien firme, abre el cierre del molde con cuidado. Puedes decorarla por encima con un poco de cacao en polvo espolvoreado, fideos de chocolate o unas fresas frescas para darle un toque de color.
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