Tradicional

Receta: cómo derretir chocolate para cobertura

menos de 30 min. fácil 8 raciones

Ingredientes para el chocolate de cobertura

Con estas cantidades tendrás suficiente chocolate líquido para cubrir un bizcocho estándar de unos 22 centímetros de diámetro o para bañar una buena tanda de galletas, palmeras de hojaldre o donuts caseros.
  • 200 g de chocolate de repostería (una opción fantástica es usar chocolate para postres sin azúcar con un mínimo del 50% o 70% de cacao, según la intensidad que busques).
  • 20 g de mantequilla (a temperatura ambiente) o una cucharadita de aceite de coco (el secreto mejor guardado para aportar un brillo espectacular).

 

Si te apasiona la repostería casera, seguro que te has encontrado alguna vez con el reto de darle el acabado perfecto a tus tartas, bizcochos o bombones. Conseguir ese brillo espejo de pastelería y una textura crujiente tiene su truco, y todo se reduce a saber cómo derretir chocolate para cobertura sin que se te queme por el camino ni aparezcan esos molestos grumos.

El chocolate es un ingrediente delicioso pero sumamente delicado. Un exceso de calor o una sola gota de agua fuera de tiempo pueden estropearte la tableta entera en un abrir y cerrar de ojos. Por eso, dominar el arte de fundir chocolate para la cobertura de forma correcta es el paso definitivo para que tus dulces caseros pasen al siguiente nivel y queden impecables.

Lo mejor de todo es que no necesitas utensilios raros ni ser un profesional de los fogones. Con un poco de paciencia y siguiendo unos pasos muy sencillos, aprenderás cómo derretir chocolate para cobertura ya sea al baño maría o usando el microondas en un periquete. Verás que ensucia poquísimo y, una vez que le pillas el truco, te resuelve cualquier decoración sin complicarte la vida.

¿Qué utensilios necesito?

Para aplicar esta técnica de fundir chocolate para cobertura, lo ideal es utilizar un bol de cristal o de acero inoxidable y un cazo si optas por el método tradicional del baño maría. 

Si prefieres la vía rápida, con un bol apto para microondas y una lengua de silicona para remover tendrás más que suficiente en la encimera.

Cómo derretir chocolate para cobertura paso a paso

  1. Trocea el chocolate: Antes de ver cómo derretir chocolate para la cobertura, lo primero es picar bien la tableta de chocolate. Haz trozos pequeños y lo más uniformes posible con las manos o con la ayuda de un cuchillo sobre una tabla. Si los trozos son del mismo tamaño, se fundirán todos a la vez y evitarás que unas zonas se quemen mientras otras siguen duras.
  2. Opción A – El baño maría tradicional: Pon un cazo con un par de dedos de agua a fuego medio. Coloca el bol con el chocolate troceado encima, asegurándote de que el fondo del bol no toque el agua directamente; lo que queremos es que se caliente solo con el vapor. Remueve despacio con la espátula. Verás que fundir chocolate para cobertura con este método es súper seguro porque el calor se reparte de forma muy suave y controlada.
  3. Opción B – El microondas rápido: Si vas con prisas, pon el chocolate en un bol apto para microondas. Caliéntalo a media potencia (unos 400W o 500W, nunca al máximo) en tandas cortas de 30 segundos. Saca el bol en cada tanda y remueve con energía, aunque te parezca que no se ha deshecho nada. El propio calor residual del recipiente hace gran parte del trabajo y evita que el chocolate se queme.
  4. El toque de brillo final: Justo cuando veas que casi todo el chocolate está líquido y solo quedan unos pequeños trozos por deshacer, retíralo por completo de la fuente de calor. Añade la mantequilla en pomada o el aceite de coco y sigue removiendo con la lengua de silicona hasta que se integre del todo. Este es un paso clave, ya que le dará la fluidez perfecta para bañar tus postres y un acabado muy brillante y apetecible.

Trucos infalibles para que te quede de revista

  • El enemigo número uno es el agua: ten mucho cuidado con que no caiga ni una sola gota de agua en el chocolate mientras lo estás manipulando. Si entra agua, el chocolate se «cortará», se volverá una pasta arenosa, opaca e inservible para cubrir o bañar tus postres. Asegúrate de secar a conciencia los boles y las espátulas antes de empezar.
  • Controla la temperatura: el chocolate negro aguanta un poco mejor el tipo, pero el chocolate con leche y el chocolate blanco llevan más azúcar y lácteos, por lo que se queman a la mínima. No tengas prisa; el secreto está en el removido constante fuera del fuego o entre tanda y tanda de microondas.
  • Aprovecha los restos: si te sobra cobertura después de bañar tu tarta, no la tires bajo ningún concepto. Déjala enfriar sobre papel de horno, guárdala en un tarro hermético en la despensa y podrás volver a utilizarla en tu próxima receta repitiendo el mismo proceso.

Como ves, conseguir un acabado liso y brillante es muchísimo más fácil de lo que parece. En menos de un cuarto de hora tendrás tu cacao listo para cubrir tus dulces favoritos y marcarte un tanto con los tuyos sin complicarte la vida en la cocina.

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