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Tarta mousse de chocolate con gelatina: Receta fácil

Cuando pensamos en recetas de postres sencillas, pero que a la vez nos dejen como auténticos/as profesionales de la repostería, una de nuestras favoritas es la tarta mousse de chocolate con gelatina. Gracias a un simple truco lograrás un aspecto idéntico al que puedes encontrar en cualquier pastelería.

Este truco tiene que ver con las láminas de acetato para repostería, así que presta mucha atención al momento en el que te explicamos cómo usarlas en nuestro “paso a paso”. También fíjate en el uso que le damos a la gelatina, ya que será esencial para lograr la textura que deseamos, que tanto gusta a niños y mayores.

Ingredientes de la tarta mousse de chocolate

Ingredientes para la base:

  • 90 gr de galletas maría (aproximadamente 15 galletas).
  • 35 gr de mantequilla.

Ingredientes para el relleno:

  • 225 gr de nata montada o crema de leche muy fría.
  • 50 gr de azúcar.
  • 150 gr de chocolate negro (preferiblemente de repostería).
  • 3 huevos.
  • 2 hojas de gelatina (4 gr).

Ingredientes para la cobertura:

  • 75 gr de chocolate negro.
  • 75 gr de nata para montar o crema de leche.
  • 15 gr de mantequilla.

Si no solo buscas que la presentación de tu pastel sea profesional, sino que también quieres lograr un sabor a la altura de un chef con estrella Michelin, la elección de tus ingredientes es clave. Por ejemplo, nosotros te recomendamos que uses huevos de corral y un chocolate negro para fundir como el de Chocolates Torras. No tiene gluten ni azúcares añadidos, pero sigue siendo dulce, además de sano.

Preparación de la tarta mousse de chocolate paso a paso

Preparación de la base:

1- Desmonta el molde (de unos 18-20 cm), pon papel de horno sobre la base y vuelve a montarlo, de manera que el papel quede atrapado entre la base y las paredes del molde.

2- Engrasa las paredes extendiendo un poco de mantequilla y apoya el acetato para repostería, de manera que quede pegado a las paredes del molde.

3- Funde los 35 g de mantequilla para la base en el microondas y tritura las galletas maría hasta lograr una masa fina. Mézclalo todo hasta que quede una masa compacta.

4- Pon la masa en la base del molde y, con la ayuda de un vaso o una cuchara, presiónala bien. Pon el molde con la base en la nevera mientras preparamos el resto de ingredientes.

Preparación del relleno:

1- Separa las claras de las yemas de los 3 huevos y bate las claras en un bol. Ve añadiendo poco a poco los 50 g de azúcar. 

2- Hidrata las láminas de gelatina en un bol con agua fría (unos 10 minutos).

3- En un bol aparte, bate 200 g de nata (deja 25 g para más tarde) hasta que quede firme y añade las yemas, que previamente has separado. Remuévelo suavemente.

4- Funde el chocolate al baño maría o en el microondas. Sigue estas instrucciones para evitar que se endurezca.

5- Calienta los 25 g de nata e incorpora la gelatina escurrida en ella, removiéndolo hasta que la gelatina se diluya. Añade la mezcla al chocolate fundido.

6- Mezcla el bol de claras de huevo batidas con el bol de yemas y nata, siempre usando movimientos suaves.

7- Añade el chocolate fundido y mézclalo bien, hasta que se integren todos los ingredientes.

Preparación final de la tarta:

1- Pon toda la mezcla del mousse en el molde preparado con la base anteriormente y vuelve a introducirlo todo a la nevera hasta que se solidifique.

2- Cuando la tarta esté sólida, prepara la cobertura, aún sin sacarla de la nevera. Corta a trocitos muy pequeños el chocolate y ponlos en un bol. Si eres muy goloso/a, te invitamos a probar la cobertura con un chocolate blanco como este.

3- Hierve en una olla la nata y viértela sobre el bol de chocolate. Añade los 15 gramos de mantequilla (una cucharada) para que aporte brillo y suavidad.

4- No toques nada durante 3 minutos para que se funda el chocolate y, pasado ese tiempo, remuévelo bien para que todo se integre.

5- Saca la tarta del frigorífico y extiende la cobertura que acabas de preparar por toda la superficie. 

6- Congela la tarta durante 24 horas.

7- Tras esas 24 horas, desmolda y quita el acetato. Verás que se desprende muy fácilmente y que las paredes quedan muy rectas, como si se tratara de un mousse de pastelería

¡Buen provecho!